Toma los datos, toma la calle y ¡cambia las decisiones!

MANUAL PARA ENTENDER Y PARTICIPAR EN EL PRESUPUESTO EDUCATIVO PROVINCIAL

Florencia Mezzadra, Alejandro Vera

El financiamiento de la educación es una temática que despierta poco interés en los educadores, quienes en general perciben a la dimensión presupuestaria como un espacio frío, calculador, que se contrapone con la visión más humanista de su trabajo pedagógico.
Sin embargo, se trata de una indiferencia difícil de explicar, sobre todo porque la economía del Estado impacta directamente en los procesos de enseñanza y aprendizaje: la educación es un derecho, pero hacerlo efectivo “cuesta”1. Los presupuestos educativos definen, entre otras cosas, la cantidad de cargos en el sistema, el tamaño de los cursos, la posibilidad de disponer de aulas equipadas y materiales didácticos para la enseñanza, la cantidad de alumnos becados o el monto de los sueldos docentes. En definitiva, la pedagogía está condicionada por los números del financiamiento.

Además, al analizar el presupuesto educativo no sólo estudiamos la distribución de recursos entre algunas categorías presupuestarias, sino que en realidad analizamos la política educativa del gobierno, ya que allí se reflejan las prioridades asignadas, en materia de recursos, a los distintos programas y acciones del sistema educativo provincial. Cuando una política educativa carece de recursos para ser puesta en práctica es más una expresión de deseo que una política.
Es por ello que todos los interesados en la educación, y no solamente los estudiosos de la economía de la educación o los administradores de los sistemas educativos, debemos comprender cuál es la dinámica de poder del presupuesto educativo, es decir, quién, cómo y cuándo decide cuánto se gasta en la educación. Debemos entender estas cuestiones para ser ciudadanos con la capacidad de participar de las definiciones presupuestarias del sistema educativo y, en definitiva, con poder de incidir en la política educativa provincial.